miércoles, 7 de diciembre de 2011

Al sol

Das vida a la humanidad
Con tu calor paternal como
Si fueran versos de Neruda.

Cada rayo que envías a la tierra
Te resta a ti  vida, te siento más
Pequeño que el año pasado.

Te siento más lejano, no se
Si es porque ya no soy niño
Y he cambiado como haz cambiado tú.

Esta mañana te despediste
Con lágrimas solares
Que volaban como ángeles diminutos
Y nadie lo noto.

Al mar.

En un momento siente la tierra
Que se ahoga por la abundante
Agua y al tratar de nadar su garganta
Se llena de sal.

El cielo se pierde en el mar
Y no hay distancia mas corta
Para visitar a Dios, ver su sequito
De ángeles que parecen nadar
En el mismo mar.

Las montañas se esconden ante
Las olas marinas y los ángeles
Vuelan más alto para no mojar
Sus plumas.

En las noches realiza planas
De la m como intentando escribir
Su nombre.

El rosal.

Nacen las rosas en septiembre
Y comienza la masacre,
Su muerte es dolorosa.

Llegan las manos varoniles
Y con sus músculos tensionados
Arrancan el tallo despiadadamente.

Y se pierde el contacto con la vida
Igual que a los bebes en el acto
De mutilar su cordon umbilical.

En el mes de los enamorados
Mueren las rosas en el paredón
Del amor por ser rosas.









EL RIO

Camino de caracol gigante
Por donde navegan peces
Y sirenas ocultándose  del ojo humano.

Camino de plata por donde transitan
Piraguas y galeones de madera como
Barriles de vino a merced del viento.

En tus profundidades descansa
Heraclito, duerme en un profundo
Sueño donde sus alrededores son transitorios.

Todo fluye y todo cambia
Para que tus aguas sean relativas
Como el paso del tiempo.

Montañas.

Dinosaurio dormido esperando
Despertar para mover cada uno
De sus músculos y caminar…

Senos de mujeres desnudas
Que se quedaron dormidas
Por culpa del tiempo.

Verdes murallas encantadas
Por árboles enanos y flores
Sin nombre, que nacen libres.

Laguna.

Pedazo de cielo caído en tierra
Por tu rostro azul pasan veloces
Lanchas como un tren de ciudad.

Espejo roto de una diosa desconocida
En ti se refleja Dios para acomodarse
Su cabellera formada por las nubes.

Se peina la barba con la punta
De una estrella y espera la mañana
Para seguir descansando de su obra.

Lágrima cristalina de mujer
Dulce como la felicidad
Y como la felicidad se escurre.

Un árbol

En tus verdes ramas nacen las aves
Buscando libertad en el amplio cielo
Sus alas agitan sintiéndose libres
Y desde lo más alto observan montañas,
Rascacielos, a los ríos ven morir en el mar.


Tu sombra es una pequeña tarde,
Refugio de enamorados; sus cuerpos
Desnudos se visten de tierra
Y se arropan con sus besos alados
Procreados por sus labios.


Recuerda antes de ser árbol
Eras una frágil planta que el
Insecto más pequeño se convertía
En un voraz verdugo. Pero venciste
Los peligros soñando en ser árbol